lunes, 10 de febrero de 2014

Crónica 09 febrero de 2014 Titulcia - Ruta de los Cortados


Grupo de Caminantes

Ruta: Por el camino de los monjes: de Titulcia – Titulcia

Distancia: 13 Km.

Dificultad: Baja

Fecha: 9 de Febrero de 2014



 Esta mañana, los caminantes hemos dejado los coches delante de la Iglesia de Santa María Magdalena de Titulcia y hemos tomado el café en el Restaurante El Toskano  que estaba bastante concurrido a las  9 de la mañana de este domingo gris y de cielo bastante cubierto.
  

 En el bar, dos grandísimas calabazas de más de un centenar de kilos nos anuncian que hemos llegado a una tierra rica en productos hortícola.


216 kg

170 Kg

Una hora de coche nos ha costado llegar desde Alcalá hasta la Titulcia romana, asentada en la ruta militar entre Emérita Augusta y Cesar Augusta. Hemos venido hasta aquí siguiendo el Camino de los monjes Jerónimos  y también para ver desembocar el río que durante tantas jornadas hemos venido acompañando los caminantes, el Tajuña.

Titulcia aparece encaramada sobre un pequeño cerro que se conoce como “El monte de Venus” y en la confluencia de los ríos Tajuña y Jarama, situación privilegiada que le hizo ser un lugar atractivo para el asentamiento de diferentes grupos humanos desde la Prehistoria.


 En el Siglo IV a C, ya residían aquí los carpetanos. Después, con la conquista romana, Titulcia se convirtió en un destacado centro comercial. En el siglo XII y tras la Reconquista, se repobló de cristianos y se le dio el nombre de Bayona de Tajuña.

Durante las guerras de Sucesión y de la Independencia, Bayona de Tajuña fue arrasada y casi desapareció. Fue el rey Fernando VII quien le cambió el nombre por los malos recuerdos que le traía la Bayona francesa donde estuvo exilado hasta la expulsión de Napoleón de España y le puso el nuevo nombre por creer que en este lugar o muy cerca de aquí debió  de estar la Titulcia romana.

Aún tuvo que venir la Guerra Civil Española para que este desgraciado pueblo quedara totalmente destruido por hallarse en la línea de un frente donde tuvo lugar una de las mas cruentas batallas, la del Jarama.

Después de la guerra, el pueblo  tuvo que ser totalmente reconstruido y es algo que se aprecia nada más llegar a él pues su construcción y urbanismo recuerda a los pueblos de colonización con sus casas bajas y ordenadas alrededor de la plaza donde se encuentran la Iglesia y el Ayuntamiento. Por el cerro ha crecido un pueblo con casas repartidas de forma bastante irregular y desordenadas por calles y callejones en cuesta.



 Los caminantes abandonamos Titulcia dejándolo a nuestra derecha, encaminándonos hacia  la vega del Tajuña, río que cruzamos por un puente de piedra para desembocar en una ancha vía pecuaria. Nos encontramos en La Cañada Real La Galiana, llamada también Riojana por transcurrir entre la Rioja y Ciudad Real.



 Como vamos por medio del amplio valle, el camino es llano y sencillo. A nuestra izquierda llevamos una cadena de montes.

Nuestra vía goza de la condición de estar protegida  de cualquier uso urbanístico y se mantiene como espacio natural para uso de senderistas y ciclomotores.

Desde tiempos de Alfonso X el Sabio, fueron vías trashumantes estas cañadas que debían tener 72 metros de anchas y un recorrido de al menos 500 Km. de largo en su trazado. Cuando cayeron en desuso, muchas  fueron recortadas por las fincas colindantes y pueblos que crecieron sobre ellas.


Por esta Cañada Real hemos caminado durante 4 Km. entre tierras de labor y regadío bien roturadas. Paisajísticamente es una ruta tan triste como los pensamientos que pueden embargarnos al recordar  lo que por aquí acontecía en  Febrero de 1937. Estas tierras fueron testigo del  número de bajas de ambos bandos en la batalla del Jarama, que rondó los 7.000 hombres de las fuerzas nacionales sublevadas y de 9.000 entre los republicanos, muchos de ellos de las Brigadas Internacionales que intervenían en su ayuda por primera vez.

Por mucha imaginación que le ponga no puedo ver este tranquilo valle repleto de tanques y soldados. Es admirable ver cómo la Naturaleza, sin inmutarse, sigue su curso, ajena a los desastres que ocurren a su alrededor. Hay mucha gente que le debe una explicación al creador.

En la base de los cerros aún permanecen seis bunker de hormigón armado semienterrados y el trazado de las trincheras. Hemos ascendido hasta uno y junto a él, hemos parado a  tomar la fruta cuando una fina lluvia había empezado a caer para hacer más patético nuestro almuerzo en aquel lugar y he  sentido que lo profanaba  mientras bebía frívolamente de la bota.




Se me ocurre recordar una buena cantidad de lugares donde cada domingo hacemos el descanso, en verdes praderas, pórticos de iglesias, parques, jardines, choperas cercanas a un río, un lugar soleado en un camino, una roqueda…  desde los lugares  más bellos de recordar, hasta otros menos idílicos, como el de hoy por donde aún siguen apareciendo restos enterrados de aquella acción bélica digna de olvidar.



Estamos volviendo al pueblo cuando al llegar al puente de piedra, Julián nos hace acompañar al Tajuña hasta su desembocadura en el Jarama.

Antes de entrar de nuevo en Titulcia bordeamos el pueblo por La Senda de los Cortados Yesíferos, unos cortados que las aguas del  río Jarama han perfilado con el paso de los siglos. A partir de aquí, nuestro  paseo se ha convertido en una conjunción de vega y altos cantiles. Llegamos hasta la misma orilla del río y quedamos sorprendidos de su amplio cauce que viene dibujando espectaculares meandros  aguas abajo y su abundante caudal que ya ha recibido las aguas del Manzanares.

Subimos por una senda entre los cantiles agrietados y llenos de cuevas que en poco tiempo nos deja en lo alto del pueblo, en el Monte de Venus, desde donde gozamos de unas vistas maravillosas de todo el valle, del río que Rafael Sánchez Ferlosio hizo protagonista de una de sus mejores novelas, del pueblo de Ciempozuelo, frente a nosotros y de lo que seguramente empezaría siendo un castro romano, a nuestra espalda. 




  



  





 Solo nos resta tomar la ansiada cerveza y comprar el pan de pueblo que tanto nos gusta.


¡HASTA LA PRÓXIMA!


LA RUTA EN IMAGENES

jueves, 6 de febrero de 2014

Crónica 02 de febrero de 2014 de Chinchón a Colmenar de Oreja, circular




Grupo de Caminantes

Ruta: Chinchón – Colmenar de Oreja

Distancia: 10 Km.

Dificultad: Baja

Fecha: 2 de Febrero de 2014





Hoy día 2 de Febrero, el calendario católico celebra el día de Las Candelas, cuando tuvo lugar la Presentación de Jesús niño a Simeón en el Templo y  la Purificación de la Virgen.

En este día tan señalado, los caminantes hemos hecho una marcha más urbana que campestre. Nuestra ruta de hoy transcurría por el sur de la Comunidad de Madrid y se llamaba “De Plaza a Plaza”, pues hemos ido desde la Plaza Mayor de Chinchón, hasta la Plaza Mayor de Colmenar de Oreja.



 Salimos de Chichón por la Vía Verde del antiguo ferrocarril desaparecido y paralela a la carretera M311. Como estamos sobre una meseta absolutamente llana, enseguida divisamos a lo lejos la bella silueta que ofrece Colmenar mostrando las torres de su Iglesia y la del Convento  de la Encarnación.  Solo cuatro kilómetros  nos separan de su singular plaza  castellana.

A buen paso hemos recorrido este trayecto rodeados de extensos campos de cereal, unos sembrados y otros preparados para la siembra, caminando  por medio de una campiña limitada por dos valles, aun lado, el río  Tajo, al otro, el Tajuña.



Aunque la temperatura era baja, lucía el sol y no soplaba una pizca de viento, por lo que  los caminantes íbamos agrupados conversando de forma placentera.

En media hora, entramos en Colmenar de Oreja por la calle de Madrid y  por ella llegamos a La Redonda, una plaza grande que hace de rotonda y que en medio tiene  un  arco de triunfo en piedra de Colmenar  y bajo él la figura  del rey Alfonso XIII. Con este monumento de Juan de Ávalos  los vecinos han querido rendir homenaje al rey que dio a Colmenar el título de ciudad en 1922.


Guarda Colmenar la estructura de haber sido un importante pueblo agrícola por las numerosas casonas de labranza  con entradas para carros que abundan repartidas por todas sus calles. Cuenta hoy con unos 8.500 habitantes y aún conserva rincones pintorescos.

Pasamos por una pequeña plaza ajardinada   presidida por el busto de Ulpiano Checa, pintor  colmenarete de finales del siglo XIX que trabajó todos los géneros: retratos, pintura costumbrista, pintura histórica, post romántica, cubista, expresionista… y tras conseguir un reconocimiento internacional, sus cuadros están repartidos por los grandes Museos de Europa y América.


 literatura fue para él una gran fuente de inspiración, llevando a sus lienzos las novelas históricas más célebres del momento.

De la obra “Ben-Hur”, salió su “Carrera de carros” y de “Quo Vadis”, su “Vinicio corriendo hacia Roma en llamas”.

También  pintó “Los últimos días de Pompeya” y “El barranco de Waterloo”, este último sacado de la novela  “Los Miserables” de Víctor Hugo.

Todas las obras de Checa sirvieron posteriormente para la escenografía de las  famosas y grandes producciones cinematográficas de Hollywood que parecen sacadas de sus oleos.
  

Desgraciadamente murió tempranamente, durante La Primera Guerra Mundial. Sus restos reposan en el cementerio de Colmenar de Oreja, el pueblo que le vio nacer.

Camino de la Plaza Mayor, las campanas de la Iglesia de Santa María la Mayor, con gran estruendo, han comenzado a sonar dándonos la bienvenida y los caminantes alborotados aceleramos el paso acudiendo a su llamada.

Delante de la Iglesia está la antigua Plaza Vieja con fuente y pilón. Fue la plaza del pueblo hasta que se construyó la bella plaza porticada, de la que hemos quedado sorprendidos por su armonía.

Se trata de un espacio rectangular con casas homogéneas de dos plantas, la de arriba sostenida por impolutas columnas de piedra colmenare










Toda la plaza está asentada sobre un colosal túnel de piedra que más tarde vimos y atravesamos.

En la plaza hay dos edificios del siglo XVIII, el Ayuntamiento y el Pósito.

Todo el conjunto tiene soportales en la planta baja y galería cubierta en la alta. No nos ha gustado que esta bonita plaza siga empleándose como aparcamiento.

 Pasamos a visitar la monumental Iglesia del siglo XVI que tiene tres portadas. Sus muros por fuera apenas tienen ventanas pero están adornados de unos originales contrafuertes cilíndricos en las esquinas. Todo el templo está construido con la piedra blanca de Colmenar. Tiene una elegante torre cuadrada herreriana de 62 metros con huecos para las campanas.

Por dentro, tiene tres naves, la central muy ancha separada del presbiterio por una alta escalinata y las dos laterales muy estrechas. Las naves están separadas por columnas con arcos apuntados y las  bóvedas son góticas.


En el retablo mayor hay  seis tablas pintadas con escenas referentes a la Virgen. Está rematado por un bello calvario. En los muros laterales del altar mayor lucen dos grandes frescos de Ulpiano Checa.


Debajo de los soportales del Pósito nos hemos sentado a tomar la fruta y la tortilla que los torrejoneros  de adopción como Julián toman en un día como hoy tradicionalmente y que ha querido compartir. Como sabemos que la ha hecho Mª Jesús, ¡¡Gracias Mariaje, rica, rica, rica!!

Es el momento en el que los caminantes nos agrupamos y más echamos en falta a los que no han venido, sobre todo si no han podido venir por motivos de salud propia o familiar: Conchi, Ricardo, Luís, Jaime, Ángelo y Águeda. ¡Queremos que pronto estéis caminando con nosotros!

Tras abandonar la Iglesia, salimos de la Plaza por un arco lateral que nos conduce hacia el barranco de Zacatín donde encontramos una fuente con pilón cubierto y dos largos pilones abrevadero y lavadero. Se trata de un rincón lleno de tipismo que ha sido utilizado en diversas ocasione por directores de cine.



 A travesamos la plaza por debajo a través del ancho túnel con bóveda de cañón y salimos  de la población por la calle de San Juan que nos dirige hacia la pequeña ermita del santo y continuamos de frente hacia Chinchón,  por el Camino Viejo de Colmenar mientras las campanas de Santa María vuelven a  sonar, esta vez, despidiéndonos.


Hacemos parado a la salida a ver un conjunto residencial de casas que han llamado nuestra atención pues conformaban una especie de poblado con plaza porticada incluida en el centro. El barrio ha sido construido siguiendo el estilo tradicional y popular de dos plantas y utilizando la madera. El resultado, una urbanización distinta, tan agradable a la vista como silenciosa.


Dejamos atrás Colmenar mientras vamos recorriendo los campos en los que Aníbal Barca en el año 220 a C, luchó contra los Carpetanos, derrotándolos y ocupándoles esta zona.

Pero no solo los cartagineses vivieron en  estas tierras, también los romanos se repartieron estos territorios creando sus villas dando  lugar al pueblo hispano romano. Curiosamente, fueron los romanos quienes descubrieron las valiosas canteras de Colmenar, de piedra caliza blanquísima y de gran belleza, tan apreciada por escultores y arquitectos. El Palacios Real de Madrid y el del Real Sitio de Aranjuez, ambos, moradas de reyes, lucen la piedra de Colmenar. Igualmente  las famosísimas fuentes de Cibeles y Neptuno de Madrid entre otras muchas.

También quiso el azar, que fueran los musulmanes quienes  construyeran los primeros hornos para la fabricación de tinajas, tan célebres  para la conservación del vino. Las tinajas de Colmenar de Oreja, poblaron por su buena fama, todas la bodegas de España.

 Mientras continuamos acercándonos a Chinchón voy pensando, como otras veces, que el contacto con el entorno natural que se ha convertido en una necesidad para nosotros todos los domingos, no es la única razón por la que afrontamos alegremente la madrugada y las fatigas de los caminos, sino que tienen mucha fuerza, para acudir a nuestra cita dominguera, las historias fascinantes que descubrimos en los lugares por donde transcurren nuestras rutas, de las que tanto aprendemos.

Era la una del mediodía cuando nos dirigíamos a la Iglesia de Ntra. Señora  de la Asunción de Chinchón, una hermosa iglesia que tiene en su retablo mayor un cuadro de Francisco de Goya con la Asunción de la Virgen.



Este templo adosado al Palacio Condal, fue financiado por los Condes de Chinchón con tres condiciones:

·       Tener una vista privilegiada de la misa.
·       Exhibir en la fachada principal los escudos condales.
·       Servir de enterramiento a todos los Condes de Chinchón.
La iglesia combina los estilos gótico, plateresco, renacentista y barroco y en el muro lateral  del lado de la Epístola, se conserva el balcón por el que los Condes de Chinchón veían la misa de forma privilegiada.


La Iglesia se encuentra en una alta plaza desde donde se contempla  la mejor vista del pueblo. En esta plaza  está el Teatro Lope de Vega edificado sobre ruinas del palacio de los Condes. Muy cerca, vemos también la Torre del Reloj, perteneciente a la Iglesia desaparecida durante La Guerra de la Independencia de la Virgen de Gracia, en primer plano y rodeada de tejados, aparece la emblemática Plaza Mayor que parece un gran patio del pueblo donde se reúnen chinchoneses y forasteros. 

A lo lejos, el castillo mandado construir por los señores de Cinchón, D. Andrés Cabrera y Dña Beatriz de Bobadilla, dama de la reina Isabel la Católica   a  quienes el rey católico les concedió este señorío.

Delante del castillo, el  antiguo monasterio, hoy parador.


En nuestro recorrido por las calles del pueblo vemos numerosas casas nobiliarias con blasones y muchas placas con inscripciones en fachadas.
En la calle de la Iglesia hay una placa en la puerta  de la casa donde vivió Goya cuando venía con bastante frecuencia a esta villa y se alojaba  en casa de su hermano que era capellán de los Condes. El primer Conde data del S. XVIII, pues fue un título concedido por Felipe V a los señores del castillo Se me ocurre recordar que uno de los mejores retratos de Goya es el que le hizo a  María Teresa, la Condesa de Chinchón casada con Manuel Godoy.



Algo cansados de andar y de absorber tanto urbanismo y arte, nos sentamos en la  céntrica Plaza que a esta hora se ha convertido en una gran terraza, donde muchos vecinos y visitantes toman el sol y un aperitivo.

En ella los caminantes tomamos hoy nuestra cerveza con el privilegio de  encontrarnos en un famoso Coso Taurino, en el Corral de Comedias, en el Salón de Baile de  verbenas, en el Zoco y mercado y en  el Ágora griega, donde los vecinos se han congregado toda su vida a discutir de sus asuntos y a compartir noticias, penas y alegrías.


Chinchón fue declarado Conjunto Histórico Artístico en 1974



¡HASTA LA PRÓXIMA!


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